Todavía me acuerdo de la primera vez que caté el Origen Silvestre con mi novia. Estaba buscando un lote de Etiopía Sidama y, para ser franco, esperaba el clásico perfil floral. Pero cuando hice la primera extracción y tomamos ese primer sorbo, Quedamos en silencio un par de segundos. No parecía solo café; era una explosión pura a mermelada de fresa y arándanos frescos, con una dulzura tan natural que me desarmó por completo.