Todo estaba listo para la grabación del video: la luz de la mañana entrando por la ventana, la cámara perfectamente enfocada y una balanza digital ajustada al miligramo. Quería mostrar una preparación en V60 utilizando un grano de origen etíope recién llegado con notas a jazmín y melocotón. El cronómetro arrancó, la primera vertida de agua hirviendo hizo florecer el café de manera impecable y el aroma invadió la cocina. Sin embargo, al dar el primer sorbo en cámara, el perfil de sabor no era el esperado. Corte la grabación, ajuste la molienda medio punto más fina, modifique la temperatura del agua por exactamente dos grados y repetí el proceso. Tres intentos después y con varias tazas sobre la mesa, finalmente logre la extracción limpia, brillante y equilibrada que buscaba. Al encender la cámara de nuevo, mi primer pensamiento fue: "El café perfecto no sale por suerte, sale por precisión"