En Venezuela, antes de irme, estaba yo solo con mi hermano en nuestro hogar y, al momento de tener que hacer la limpieza de la casa, al final de la misma dejaba una olleta con café preparándose y le agregaba esencia de vainilla, lo que desprendía un olor que me hacía sentir a cuando hacía lo mismo para compartir cuando estaban mis padres o con mis abuelos. Me daba esa sensación de querer volver a verlos pronto, pero al mismo tiempo me daba ese sentimiento de unión con ellos porque era algo que hacía cuando estaban presentes. Espero que esta misma fusión de sabores les pueda servir en sus hogares y los haga pasar los mejores momentos de su vida.